El obispo de San Sebastian, José Ignacio Munilla, además de impresentable, es cobarde
El impresentable del individuo este, José Ignacio Munilla, recientemente nombrado obispo de San Sebastian, dijo lo que dijo, y los medios de comunicación simplemente lo hicieron público, así que ahora no culpe a los medios por él haber sido un bocazas. Además de impresentable, es cobarde, una vez más, la jerarquía eclesiástica del catolicismo se comporta de forma malévola, que triste que aun perdure en el tiempo esta nefasta banda de farsantes.
Si el "Santo Padre" tuviese un mínimo de honestidad, destituiría de forma inmediata al tipejo de la incontinencia verbal, y lo destinaría a Haití, a que emplease su nefasta existencia ha ayudar a los necesitados, pero no para que estuviera en un lugar cómodo para él, sino hurgando con sus manos entre los escombros de los edificios caídos por el terremoto, buscando sin cesar posibles sobrevivientes, y los muertos que se encuentran debajo de los edificios caídos. Y que permanezca en Haití hasta que ese país no sea uno de los más pobres del mundo, así demostraría su buena fe, ya que de momento su fe simplemente reside en la gran farsa de la jerarquía religiosa del catolicismo.
De existir Dios, y de suponer que es bondadoso, solo decirle que ya le vale, eso de cebarse con lo más pobres, es como para cabrearse muchísimo. Arquitectónicamente el Vaticano debe perdurar, no obstante, por todo lo nefasto que representa, mejor sería que Dios, en vez de cebarse con los necesitados, diera muestras de su supuesta bondad, y que se diera un terremoto localizado en toda aquella superficie donde se ubica el Vaticano, no quedando nada en pie.
Decir que el Vaticano desaparezca de la faz de la tierra mediante un terremoto, puede parecer vengativo, pero es que no hay para menos, la jerarquía religiosa del catolicismo, a lo largo de los tiempos ha hecho mucho daño, y además son farsantes innatos, se han motado un chollazo para vivir bien, intimidando reiteradamente a los necesitados, pretendiendo estar por encima del resto, cuando no son merecedores de nada bueno.


Quin King dijo
EL OBISPO DIJO UNA ¡GRAN VERDAD!
Monseñor Munilla, en la entrevista que la periodista Gemma Nierga le hizo en el espacio La Mañana en la SER, dio en el clavo con sus declaraciones, y no tiene que rectificar nada señor Lehendakari del Gobierno Vasco, porque ha dicho absolutamente LA VERDAD.-
Visto la virulencia conque religiosos, políticos, escritores, periodistas, teólogos y demás gentes, se rasgan las vestiduras (y hasta las entrañas), para “condenar” al obispo Munilla, algo “gordo” y “verdadero” ha debido decir, porque sería propio de gente “sinsorga” atacarle de esa manera si lo que ha dicho “no es verdad”, ya que en ese supuesto sería mas correcto advertirle y sacarle de su error con argumentos de caridad cristiana (o no hacer “ni caso” a lo dicho, por… “estupidez”).-
Pero no.- Munilla ha dicho una gran VERDAD, y eso, duele a los que se quieren erigir en pedestales de “sabiduría” para que la plebe “los aplauda”.-
A los soberbios, les sale como un resorte eso de… “ha blasfemado”, “crucifiquémosle”, que es lo que en el fondo vienen ha decir y querer todos esos críticos del obispo.-
El obispo Munilla ha dicho que: es un mal más grande el que nosotros padecemos que el que esos inocentes sufren, refiriéndose a la catástrofe de Haití, para hacernos comprender “la gravedad del mal del que nos habla”.- También ha dicho otras muchas cosas que ustedes no quieren leer, agarrándose a esta frase como clavo ardiendo para “condenarle”.-
Son tan “monstruosos” los pensamientos de los que dicen que Monseñor es insensible a los dolores que padecen sus semejantes en Haití, que no hacen otra cosa que ratificar como verdaderas las opiniones del obispo respecto a la “enfermedad espiritual de nuestra sociedad”.-
¿A ustedes les extraña los males que nuestra sociedad padece?: “niños que desaparecen”, “chicas jóvenes terriblemente asesinadas”, “violaciones con ensañamiento”, “mujeres acuchilladas por sus parejas”, “padres maltratados por sus hijos”, “profesores amenazados y despreciados por sus alumnos”, “policías encubridores de gravísimos delitos”, “financieros estafadores”, “empresarios que se quedan con lo ajeno”, “robos con violencia”, “divorcios que desorientan a los hijos”, “abortos de chicas adolescentes”, “juventud adoradora del alcohol y las drogas”, “terrorismo con extorsiones y muertes”, “bandas callejeras de matones”, “políticos corruptos”, “mafias de trata de blancas”, “jueces prevaricadores”, y… pueden seguir enumerando males hasta donde quieran.
Con lo que la juventud percibe de nuestra sociedad a través de los medios de comunicación como… “modelos de vida”, no es extraño que “después” pasen todas estas cosas.- Y para más inri, pretenden quitar los crucifijos de las escuelas y colegios, que es querer quitar los mandatos que Jesucristo nos dio para enderezar nuestras conductas, para que seamos “hombres nuevos”; y no hay nadie que nos haga ver la “gran catástrofe” a la que nuestra sociedad se encamina.- El obispo Munilla sí lo hace: con sus escritos, con sus declaraciones, con las explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica.-
Si la sal se desala… ¿quién la salará?.-
Me encantaría que todos esos “virulentos críticos” del señor obispo de San Sebastián: religiosos y teólogos, me explicasen el Catecismo de la Iglesia Católica como lo hace el obispo Munilla.-
De los titulares y tergiversaciones que hacen los periodistas en sus periódicos, me extraña menos, porque viven de la noticia espectacular, “aunque sea mentira”.- No se si lo hacen queriendo ó sin querer, pero son muy hábiles en “recortar” frases ó pensamientos para que el titular sea “espectacular”, “monstruoso” y “escandaloso”, para que vayamos corriendo al kiosco a comprar el periódico.-
Un columnista que llama “tarugo” al señor obispo, también ha escrito: Eso de comparar la delicada situación española con la horripilante catástrofe de Haití no es solo una mentecatez, sino una blasfemia.- (aunque dice que puede estar emitiendo un juicio temerario al criticar a monseñor).-
Señor periodista, usted que escribe columnas que casi son “puro Evangelio”, ¿no le habrá traicionado también “ese pedestal” de tener que escribir a diario algo espectacular, sin pensar muy bien en lo que dice, para que compremos el periódico y le paguen a usted su sueldo?-
Quiero pensar que a Munilla no le han, ó no han querido entenderle; por eso, uno de esos teólogos que quieren “crucificarle” por lo dicho en la entrevista, escribe: Para una persona que cree en Dios, lo más sagrado es la vida humana.-
¿No será… “LA VIDA ETERNA”… señor teólogo?, y por ende ¿la vida humana, que es sagrada para “los que creen” y para “los que no creen” en Dios? .-
Quiero estar, en este caso, al lado del señor obispo de San Sebastián: Don José Ignacio Munilla Aguirre, porque dijo una ¡GRAN VERDAD!-
19 Febrero 2010 | 10:50 PM